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Todo lo que necesitas saber sobre la anestesia quirúrgica: mitos y verdades que nadie se atrevió a contar

Todo lo que necesitas saber sobre la anestesia quirúrgica: mitos y verdades que nadie se atrevió a contar
21 febrero, 2019 Ximena Angarita

Uno de los avances más representativos en la historia de la medicina es sin duda alguna la anestesia, aliado imprescindible durante la ejecución de cualquier cirugía. La anestesia es indiscutiblemente un campo en constante desarrollo, al cual han sido incorporados nuevos medicamentos, equipos y técnicas que han extremado su efectividad.

En este blog compartiré con ustedes información relacionada con los principales tipos de anestesia, su mecanismo de acción en el cuerpo y la función del anestesiólogo en la preservación de la integridad del paciente durante la cirugía, con el ánimo de afianzar la confianza en la práctica quirúrgica profesional. Actualmente existen tres tipos principales de anestesia, altamente seguros y confiables que responden a las necesidades particulares del paciente durante la intervención quirúrgica:

 1. Anestesia general:

Este tipo de anestesia suele ser administrado en cirugías extensas o múltiples de elevada complejidad, induciendo la inconsciencia total del paciente y asistiendo sus funciones vitales a través de un respirador artificial.

Su efectividad depende del monitoreo constante de los signos vitales del paciente por parte del anestesiólogo; sumado a la administración precisa de tres tipos de fármacos destinados a suprimir efectivamente la sensibilidad orgánica: analgésicos, hipnóticos y relajantes. Se recomienda al paciente mantener un ayuno mínimo de 8 horas previo al desarrollo de la cirugía, para evitar la ocurrencia de algún episodio de broncoaspiración que ponga en riesgo su vida.

2. Anestesia regional:

Este tipo de anestesia suele emplearse en cirugías de menor complejidad, donde no hace falta inducir un estado de inconsciencia general. Esta técnica bloquea selectivamente la sensación de dolor en la áreas del cuerpo a intervenir, interrumpiendo temporalmente la transmisión de impulsos nerviosos desde la columna vertebral.

Suele ser de dos tipos: Raquídea y Epidural, diferenciándose principalmente en la extensión de las regiones a intervenir y desde luego la cantidad de fármacos a emplear para llevar a cabo el procedimiento de sedación.

3. Anestesia local:

La anestesia local suele ser empleada en procedimientos de muy baja complejidad siempre administrada a solicitud del paciente; reduciendo la sensación de dolor al llevar a cabo algunos tratamientos dermocosméticos como la toxina botulínica y el ácido hialurónico. Los anestésicos administrados bloquean los receptores de dolor en la piel y los nervios superficiales, reduciendo la sensibilidad de las áreas intervenidas.

En mi larga experiencia como cirujana plástica he sido testigo de los diversos mitos relacionados con los efectos de la anestesia en el organismo, todos ellos infundados y que han ganado gran popularidad debido principalmente al desconocimiento de sus principios básicos. Muchos pacientes que acuden a consulta conmigo sienten una gran preocupación por no despertar luego de la anestesia, o temen despertar en medio de la operación, desconociendo principalmente que el anestesiólogo se encarga de monitorear minuto a minuto y con gran precisión los signos vitales del paciente para evitar cualquier contratiempo.

De igual manera, los fármacos empleados a lo largo de la cirugía cumplen con una formulación matemática precisa, permitiendo inducir al paciente en un estado de inconsciencia profundo durante el cual le será imposible despertar voluntariamente; en el quirófano no hay lugar para la improvisación y desde luego todo se encuentra calculado al milímetro para evitar cualquier incidente. A su vez, recientes avances farmacológicos han permitido desarrollar anestésicos de última generación que reducen el malestar luego de la anestesia y son más rápidos de eliminar del organismo, razón por la cual no existe razón alguna para preocuparse.

En cirugías múltiples existen varios riesgos relacionados principalmente con el traumatismo general al que se expone el paciente y el tiempo total de duración en el quirófano. Este tipo de intervenciones suelen requerir de una evaluación precisa del estado actual de salud de la persona y desde luego deben ser llevados a cabo por un profesional experto que cuente con la trayectoria necesaria para prevenir cualquier circunstancia de riesgo.

Sin duda alguna, la participación del anestesiólogo resulta determinante durante la cirugía dada su formación especializada en el manejo de las funciones vitales del paciente; encargándose de medir su frecuencia cardiaca, respiración y presión arterial; garantizando en todo momento la estabilidad de sus signos vitales. Recuerde siempre responder con total sinceridad a las preguntas de su cirujano y del anestesiólogo, especialmente aquellas relacionadas con el consumo de drogas y especialmente si existe una predisposición a sufrir nauseas; tenga presente que cualquier omisión puede afectar notablemente el desarrollo de la cirugía.

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